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5ª temporada de OITNB: 48 horas de rebelión en Litchfield

Por Mariana Molina.

La 5ª temporada de “Orange Is The New Black” (OITNB) está dedicada a las 48 horas que dura el motín en la prisión de Litchfield, justo después de que Dayanara (Dascha Polanco) toma la pistola que se le cae al custodio Humphrey (Michael Torpey) mientras que las demás reclusas le gritan que dispare.

Los trece episodios de la temporada están plagados de grandes actuaciones del elenco, en especial de Uzo Aduba (Suzanne “Crazy Eyes”) y Danielle Brooks (Taystee), pero el resto del elenco no se queda atrás y entregan una temporada llena de duelo y drama, al igual que de momentos alegres y aventuras al interior de la prisión.

“Orange Is The New Black” tiene una gran oportunidad de llevarse el Emmy a Mejor serie dramática ya que este año “Game of Thrones” no será elegible por la fecha en la que sale al aire.

A partir de este punto el texto contiene spoilers, así es que si no han visto la temporada guarden esta liga en su navegador y regresen cuando hayan terminado de verla.

 

Entre todo el caos del motín, las mujeres de la prisión demuestran que, con todo y sus defectos, sobre todo en limpieza y orden, pueden establecer un sistema mucho más justo y funcional que el “oficial” pues conocen de primera mano las fallas del mismo; por ejemplo no se atreven a mandar a nadie, ni a los guardias, al inhumano castigo del SHU, en cambio tienen al POO como alternativa, es decir los baños portátiles (llenos por cierto). También organizan una cafetería y un sistema de trueque bastante efectivo.

Como mencionamos anteriormente, en esta temporada podemos ver la manera en la que las reclusas lidian con el duelo tras el asesinato de Poussey Washington: “Crazy Eyes” intenta encontrar y canalizar su espíritu en la cafetería; Brook Soso (Kimiko Glenn) primero bebe lo que queda del licor casero de Poussey (lo cual no le brinda confort), posteriormente trata de encontrar su espíritu junto con Suzanne, corre y boxea con Janeae (Vicky Jeudy), para por fin encontrar algo de paz al crear un memorial en uno de los pasillos de la prisión con los libros que Poussey tanto cuidó en vida; por otra parte Taystee, quien era su mejor amiga, se convierte en la cabeza del movimiento dentro de la prisión, organizando las demandas entre todas las reclusas y eligiendo las diez más votadas (como dato curioso, una de las demandas que no llegó a la lista final fue Netflix en la prisión, buen detalle), para después negociar brillantemente con las autoridades hasta llegar al punto de tener nueve de las diez garantizadas, la negación de la última (que justamente era el juicio del oficial que mató a Poussey) fue una señal del inevitable desenlace que se veía venir desde el momento que Dayanara tomó la pistola, y que seguramente tuvo a muchas personas, incluyéndome, gritándole a la tele que aceptara el trato.

En el camino las reclusas incluso muestran a personajes externos el terror y la injusticia que se vive adentro, entre ellos a Judy King (Blair Brown), quien está lista para repetir un discurso que le escribieron Taystee y Josh (John Palladino), el hombre de relaciones públicas de la compañía que controla la prisión, quien se quedó adentro junto con Caputo, sólo para que Taystee terminara siguiendo el consejo de Janeae y hablara ella misma, alguien que ha vivido el horror de primera mano, enfrente de los medios. Linda (Beth Dover) responsable de compras para la prisión y novia de Caputo, también se queda adentro y puede vivir de primera mano las condiciones deplorables que ayudó a crear. Los guardias, ahora rehenes, también tienen que probar la comida de la cafetería y son sujetos a tratos disciplinarios semejantes a los que hasta hace unas horas ellos infligían; por último “Fig” o Figueroa (Alysia Reiner) negocia por más de 12 horas con Taystee y tiene que escuchar todas las demandas, acompañadas de datos duros y soluciones económicas que Taystee brillantemente ofrece para hacerle ver el infierno que se vive dentro y lo fácil que sería evitarlo.

Entre todo lo que pasaba al interior de la prisión, los productores se dieron el lujo de incorporar los ya clásicos flashbacks de los personajes, que no dejan de ser interesantes y esclarecedores. Por ejemplo nos muestran lo ingeniosa y práctica que puede ser Frieda (Dale Soules) por lo que aprendió con su padre obsesionado con la guerra fría y las teorías de conspiración, lo que la lleva a construir el búnker que juega una parte importante en el desenlace del motín; el de Red que nos ayuda a entender su obsesión con la protección de sus amigas; el vistazo al pasado de Janeae nos recuerda lo trágico de su situación ya que no sólo era una atleta excepcional, también era una estudiante brillante; o el de Piper (Taylor Schilling) y Alex (Laura Prepon) que explica sus tatuajes y termina con Piper pidiéndole matrimonio después de los altibajos de su relación, no sólo en la temporada sino en toda la serie.

Angie (Julie Lake) y Leanne (Emma Myles), el par de adictas a las drogas proporcionan el comic relief, mientras, sin darse cuenta, impactan la mayoría de las historias que se desarrollan en la temporada. El par anda suelto en la prisión en un estado de felicidad que se debate entre lo contagioso y desesperante, entre sus aventuras está tomar el control del stash de drogas, hacerse del control de los rehenes cuando se la pistola cae en manos de Angie y deciden usar su nuevo poder al organizar un divertidísimo show de talentos entre los guardias. Como era de esperarse, pierden la pistola poco después y ésta cae en manos de Pennsatucky (Taryn Manning) quien intentaba salvar al oficial Coats o “donuts” como le llaman las reclusas. Al final el equipo de escritores hace un gran trabajo con este par, como siempre, y nos recuerdan que por más que puedan llegar a ser odiosas y terribles personas (Angie dice con toda naturalidad que ha violado gente) éstas mujeres son tanto víctimas de sus circunstancias como responsables de sus acciones.

La pareja formada por Marisol “Flaca” Gonzales (Jackie Cruz) y Maritza (Diane Guerrero), también aportan en la parte amigable y cómica de la temporada. Flaritza, su nuevo nombre de equipo, se convierten en youtubers especializadas en consejos de belleza, mostrando lo ingeniosas que pueden ser aunque sea para algo como conseguir o crear su propio maquillaje, también son las encargadas de hacer un makeover a varias reclusas, entre ellas a Nicki Nichols (Natasha Lyonne), quien queda irreconocible. Hacia el final de la temporada ambas revelan que aunque adentro de la prisión nunca podrán seguir su vocación de ser youtubers, sí es lo mejor que les ha pasado pues el mundo exterior no tiene nada que ofrecerles y la prisión les dio la oportunidad de conocerse, lo que hace mucho más difícil ver las escenas finales donde son separadas y su reencuentro es incierto.

María Ruiz (Jessica Pimentel) y Gloria Mendoza (Selenis Leyva) tienen su propia historia en la que pasan de ser figuras dominantes dentro de los asuntos de la prisión (María toma el control de la rebelión y Gloria ha sido líder del grupo de latinas desde el inicio) a mujeres capaces de hacer lo que sea por sus familias fuera de la prisión, incluso poniendo en riesgo a sus compañeras y echando abajo todo el esfuerzo del motín al liberar a los guardias sólo por conseguir aunque sea unos minutos con su familia.

El episodio final, al igual que el resto de la temporada, es una combinación de emociones que incluye enojo, tristeza, alegría, más enojo y al final un gran hueco en el corazón al ver cómo separan a esta comunidad, mandando a amigas, antañas y nuevas, a diferentes camiones, presumiblemente con distintas prisiones como destino. Para cerrar y terminar de dejar un hueco en el estómago está la escena final donde vemos a Frieda, Suzanne, Cindy (Adrienne Moore), Taystee, Red, Piper, Alex, Nicky, Gloria, Blanca (Laura Gómez), tomadas de la mano al estilo de “Toy Story 3” esperando su destino (los guardias están a punto de llegar a ellas) y dispuestas a enfrentarlo con la característica que las une a todas y que resume la lucha y la razón de ser de todo el motín: dignidad.

El espacio no alcanza para cubrir a cada personaje en la temporada, para ello sería necesario hacer una recapitulación episódica, por lo que cierro con lo siguiente:

  • La mayoría de las series de Netflix han dejado atrás los episodios individuales, privilegiando una estructura que sirve a los maratones, sin embargo OITNB ofrece episodios que pueden funcionar muy bien por sí solos, como “Litchfield’s got talent” (ep.4) que presenta el memorable concurso de talento entre los guardias, o “Me sube la temperatura” (ep.9) que tiene ritmo y estética de película de terror con Piscatella como el gran villano y monstruo que es para las reclusas, mientras en los flashbacks muestran cómo es que fue creado el guardia que conocimos en Litchfield.
  • Red y Blanca se obsesionan con vengarse de Piscatella por todo lo que hizo en Litchfield al grado de que intentan atraerlo al interior de la prisión para ponerle una trampa al estilo de “Mi Pobre Angelito” -o “Home Alone”, para que Red entienda-. Al final el plan les sale mal y casi acaba con sus vidas de no ser por Frieda y el grupo de chicas que están en el búnker y logran captar en video la brutalidad del policía para después atraparlo y noquearlo con trampas caseras, como era el plan de Red y Blanca.
  • Nos quedamos con ganas de ver más de Sofía (Laverne Cox) pero su rendición al principio del motín sí es la decisión más lógica para alguien que estuvo tanto tiempo encerrada en SHOE y que definitivamente no quiere más problemas.
  • Boo no pierde su toque de genialidad esta temporada rockeando un traje que consiguió entre las pertenencias de los guardias y caminando con él como la mujer más feliz del mundo, sobre todo cuando va de la mano de su nueva conquista, Linda.
  • Aunque las reclusas han aprendido a hacer su vida dentro de Litchfield, no dejan de pensar en el mundo exterior y sobre todo en sus seres queridos, quienes están reunidos afuera de la prisión. Por ejemplo la mamá de Piper, quien por cierto comparte un trago de alcohol con la mamá de Suzanne; Vince (John Magaro) quien corre a la prisión desde que se entera del motín e incluso salta la cerca policial para intentar llegar a Lorna Morello (Yael Stone), quien se entera que está embarazada, para decirle que la va a esperar y cuidará de su hijo; o Yadriel (Ian Paola) novio de María quien no acepta el coqueteo de otras chicas aunque su madre insista, pues espera estoicamente a la madre de su hija, ambos tienen un momento donde se pueden encontrar afuera de la prisión y María puede por fin abrazar a su hija.
  • Las escenas al interior del POO son perturbadoras y si han entrado a un baño portátil seguramente recordarán el terror que es estar dentro de uno por voluntad propia, estar encerrad@ en uno por horas debe ser EL TERROR.
  • La comunidad que se crea entre mujeres de distintas razas es increíble, aunque siga plagada de prejuicios y estereotipos que entre ellas utilizan, muestran que la sororidad en momentos adversos puede hacer la diferencia.
  • Soy fan de la fuga de Mei Chang y espero que no la encuentren nunca. ¡Éxito!
  • Me encantó que Flaritza tuviera fans afuera de Litchfield, gran detalle antes de rompernos el corazón.

Comenten o escríbanos en redes sociales cuáles fueron sus momentos favoritos.

 

 

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