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«Ana y Bruno»: una muy emocionante y entrañable aventura

Por Asfaltos.

El pasado fin de semana se estrenó en cines nacionales el primer largometraje animado del director de cine mexicano Carlos Carrera. Carrera, con un amplio recorrido en el cine de animación, cumple así con un sueño largamente anhelado, ¡y vaya que lo hace de gran forma! Hay cintas mexicanas que marcan momentos importantes para su historia: ese es el caso de «Ana y Bruno», desde luego por el logro de estrenarse en un país con importantes limitaciones para la animación, pero sobre todo por su valía como una película relevante.

La historia nos presenta a Ana, una pequeña niña que acude con su familia a un sitio de descanso. Notamos algo raro, el papá que es quien lleva a Ana y a su madre, luce un tanto cabizbajo y triste; algo sucede en efecto cuando él las deja a las dos. El viaje de descanso fue obligado, algo no está del todo bien. El lugar se nos revela entonces en los primeros minutos: Ana y su madre han llegado a un manicomio. ¿Por qué? Ah, eso es algo que iremos descubriendo.

Ubicados a mediados del siglo pasado, en un lugar y tiempo donde los enfermos mentales eran tratados como auténticos locos y eran desechados tanto por doctores como por familiares, nos encontramos con una pequeña Ana que busca encontrar el misterio que rodea a su rara estancia. En el camino es ella quien descubre a un grupo de curiosos personajes que no son mas que las representaciones de las locuras de los pacientes del lugar. Sí, entre ellos está Bruno, pero también todos los demás.

«Ana y Bruno» es en principio una cinta de autor. Carlos Carrera, quien se encontró con este estupendo argumento, lo hizo suyo y le dio vida a su manera. Es posible encontrar en la película una serie de elementos ya presentes en la filmografía del realizador, tanto a nivel animación como a nivel temático. Es claro también que el director antepuso por sobre todas las cosas que su visión permaneciera. Frente a otros trabajos de su tipo, «Ana y Bruno» se siente entonces auténtica, fresca y diferente.

El diseño de personajes, el arriesgado guion, la autenticidad y el balance entre humor y drama; hacen que «Ana y Bruno» brille por distinta. Porque si bien en temas como la animación pueda no competir con otras grandes producciones con más robustos presupuestos, «Ana y Bruno» no desmerece. Su estética, similar a la de un cuento infantil, nos hace pensar en estos personajes que nos han acompañado desde siempre y que ahora cobran vida para llevarnos a su muy particular universo. Además, y como otro gran elemento relevante, «Ana y Bruno» se siente cercana, natural y auténtica.

En lo que respecta a la construcción de los personajes, todos resultan a su manera entrañables. Destaca desde luego Ana, a quien dio voz en su momento la pequeña Galia Mayer; quien con la ayuda y la dirección de Carlos Carrera, interactuó de manera libre con el reconocido actor mexicano Silverio Palacios, quien le dio voz a Bruno. Acompañándoles a ellos dos, un elenco conformado por grandes luminarias como Marina de Tavira, Damián Alcázar y Regina Orozco, entre otros.

La música merece también una mención especial. El score compuesto por el músico moreliano Victor Hernández Stumpfhauser, termina por complementar un cuadro que ya resultaba muy emocionante. Con un alto grado de epicidad, sin exagerar en los momentos importantes de la trama, la música de «Ana y Bruno» termina por redondear la experiencia fílmica. Sí, la música la hace sin duda una obra más épica y emocionante.

 

«Ana y Bruno» no es la clásica cinta animada que vemos estrenada comercialmente en México, y por eso hay que verla. En un país donde los temas duros a los que se enfrentan los personajes de la película suceden cotidianamente en la vida real (y más en una ciudad como la de México, en donde vivimos, por poner un ejemplo, con el peligro siempre latente de los sismos), «Ana y Bruno» se nos presenta como una excusa perfecta para empezar a hablar con los niños del más importante tema de todos: la vida misma. Además, y como la cinta fue diseñada para toda la familia, uno como adulto se divierte, ríe y desde luego llora con la que es ya una de las cintas más entrañables en el cine mexicano en los más recientes años.

¿Qué dicen? ¿Se lanzan entonces a ver «Ana y Bruno» y la comentamos? No olviden sus pañuelos desechables, créanme, los van a necesitar…

Con imágenes cortesía de Corazón Films.

 

 

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