La pasión que despertó el primer ANHE resumida en una imagen. (Foto: Luis Escobedo)
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Aquí no hubo escena, pero sí amigos (I)

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    Por Yair Hernández.

    Asfaltos: A Yair lo conocí cubriendo tocadas. Si no me equivoco, la primera vez que me lo topé fue por ahí de 2012 en Club Atlántico. Desde hace meses sabía que andaba organizando un festival independiente llamado Aquí No Hubo Escena; y hasta difundimos su segunda edición. Seguí mi camino difundiendo eventos, y hasta ahora le dedico un espacio a esta aventura a la que no le ha faltado promoción. Aquí el Aquí No Hubo Escena en sus propias palabras. Abrazo grande de alguien que le admira.

    Aquí No Hubo Escena (ANHE) no planeaba llegar a cinco ediciones. Ni siquiera a dos. Si cuando estábamos resanando y decorando la pared del local en Azcapotzalco donde se llevó a cabo la primera edición algún profeta de las calles nos hubiera dicho a Fabro, Vampi, Moy, Chazz y a mí que llegaríamos a trabajar con Bobby Bray (The Locust) o montar el show de regreso a México de Joe Volume, no le hubiéramos creído.

    La pasión que despertó el primer ANHE resumida en una imagen. (Foto: Luis Escobedo)

    La pasión que despertó el primer ANHE resumida en una imagen. (Foto: Luis Escobedo)

    ANHE comenzó porque en Azcapotzalco no hay nada que destacar, musicalmente hablando. Y si hubo, yo aún no nacía. Éramos (y somos) varios amigos del barrio que durante el 2009 teníamos bandas de géneros variados y dudosa calidad. Pero en ese entonces, cada uno de nosotros con nuestras bandas, sentíamos que lo nuestro era algo cabrón. Las invitaciones a eventos de la productoras-estafadoras S22 y Babel nos alegraban (¡oh, qué ilusos!).

    Nos juntábamos los fines de semana en casas ajenas para dar shows que muchas veces terminaban con alguien vomitando o sin instrumento. De esta camada de grupos locales destaco a Montreaux (Chazz), SRDCE (Moy) y Los Audio (Fabro y yo). Vampi y Hugo se unieron por su interés en la fiesta. Vampi practicaba skate y tenía una novia guapa (lástima, ya no), y Hugo era vocal de una banda de covers a Los Daniels y DLD.

    Aquí no hubo escena, pero sí amigos (I). (Foto: Time Out México/ Alejandra Carbajal)

    Aquí no hubo escena, pero sí amigos (I). (Foto: Time Out México/ Alejandra Carbajal)

    La casa de Fabro era el punto de reunión para planear shows caseros (por ejemplo, el Hypefest, precedente del ANHE), escuchar a Seguimos Perdiendo y 301 Izquierda, y besar chicas. A veces peleábamos pero días después estábamos compartiendo la misma «cahuama». En algún punto, una banda cercana, Furher Xibalba, intentó formar un colectivo local, pero sus malos manejos en comunicación y desarrollo tiraron la idea.

    El asueto sonoro de nuevo pero se mantenía la amistad.

    Génesis: ANHE I

    Entonces, en mayo de 2013, se nos ocurrió lanzar una convocatoria para un show.

    Aquí no hubo escena, pero sí amigos (I).

    Aquí no hubo escena, pero sí amigos (I).

    La idea era titular al evento “Antes era rockero, ahora soy DJ” y reunir a bandas «de huevos» en un local de mi madre ubicado en Calzada de las Armas #133, frente a un río de aguas negras.

    La primera tarea fue limpiar el lugar: tiramos un refrigerador, cascajo y cadáveres de ratas para después pintar y adornar con periódico las paredes. Tapamos hoyos en las láminas del techo y colgamos telas para disimular.

    Luego invitamos a las bandas.

    Las de casa fueron las primeras: Hypersonic Boom, Glass y SRDCE. Luego se integró la camada de la periferia: El Shirota, Buried Under Stars, Edgar Allan 33 y Mamá Mutante.

    Tras una charla con Nacho, integrante de El Shirota, se dio el cambio del nombre del evento: Aquí No Hubo Escena, esto debido a que ellos tienen una canción titulada «Aquí Hubo Escena» que en lo personal me gusta mucho (¡todo su EP, es exquisito!). Un cambio ligero, un breve NO que sigue siendo motivo de chistes y cuestionamientos: Aquí sí hubo escena, aquí no hubo chelas, aquí no hubo chavas, etcétera.

    El trato con No Somos Marineros (NSM) fue fácil. Les mandé un mail a su página de Facebook y de inmediato se pusieron en contacto conmigo. Nos sorprendió su disposición para la fecha. La cerramos en $300.

    Contactamos a Los Blenders y Little Ethiopia pero no pudieron «subirse al barco». Los primeros por cuestiones de agenda y los segundos porque estaba en proceso de desintegración. Entonces pensé: “¿Little Jesus?”. Apenas los había visto en el Festival Marvin, donde se ganaron a la audiencia. “Carajo, hay que intentarlo”. Repetí la técnica que usé con NSM y respondieron, pero con el contacto de su manager Lalo Rojas. “Chale, ya lo veo cabrón” le contaba a los demás, “pero a ver qué pedo, le voy a mandar mensaje”. Nunca había hecho tratos con un manager, pero… salió, sorpresivamente se logró. Me sentía realizado, emocionado era poco. También fueron $300.

    Aquí no hubo escena, pero sí amigos (I).

    Aquí no hubo escena, pero sí amigos (I).

    Blackpony y Hexagrams siempre se mostraron dispuestos. Sus dudas fueron pocas y semanas antes del 6 de julio ya estaban listos para el viaje. La cereza del evento, Tungas, no estaba planeada en el pastel, pero alguna noche anterior a la fecha cumbre, en un show del Alicia, Moy se encontró a Aldo. Entonces (Moy) nos marcó para decirnos que Tungas quería unirse al evento: “¡A huevo!”.

    Continúa

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