• Page Views 1394

Cinépolis y tecnología japonesa añaden horror a “La noche del demonio”

Por Yuriko Alhelí Hidalgo Martínez.

Con el paso del tiempo, la experiencia al mirar una película ha cambiado. Inicialmente el público se veía deleitado con películas mudas en las que se ofrecía una gran expresión facial y corporal, las cuales marcaron enormemente la historia del cine y de la actuación en general. Los dibujos animados que partían de múltiples trazos pasados en secuencia, técnica que le daba un movimiento limitado a las imágenes pero que resultaba una grata forma de entretenimiento para las generaciones de inicios de siglo XX, también han sido determinantes en la industria cinematográfica. En esta ocasión, Sony Pictures México y Cinépolis le abren la puerta a una nueva forma de apreciar el cine, pero no de cualquier género, sino uno de los más emblemáticos: el cine de terror.

Para vivir esta experiencia al máximo se escogió la cuarta entrega de una de las sagas más halagadas en los últimos años: “La noche del demonio: la última llave“. Este film protagonizado por Lin Shaye, quien encarna a una demonóloga dedicada a ayudar a quienes se ven amenazados por seres malévolos, es presentado en esta ocasión bajo condiciones distintas. Por primera vez en el mundo se abrió al público un tipo de tecnología japonesa, única en América Latina, que permite vivir al máximo las películas, explorando algo más que los sentidos corporales ya acostumbrados.

La tecnología mencionada consiste en la utilización de chalecos y brazaletes que se encienden al iniciar la película; estas prendas contienen 27 sensores en su interior, cuya función es emitir vibraciones en momentos específicos de la historia, lo cual da pie a que los espectadores, literalmente, sientan realmente el miedo, e incluso cierta ansiedad. Dichos sensores se encuentran sincronizados con los sonidos de la película, que como es bien sabido, son los que logran el suspenso y el sobresalto a lo largo de los films de terror.

Antes de comenzar con la experiencia, el staff de Cinépolis se encarga de colocar los chalecos y brazaletes a cada uno de los espectadores. Las autoridades correspondientes explican la manera de apagar el equipo en caso de que las vibraciones no sean de su agrado; se hace énfasis en lo que se puede hacer y lo que se debe evitar con respecto al uso del chaleco, la postura sobre el asiento y la forma de salir de la sala durante la película si el espectador lo requiere. Es importante mencionar que las personas con problemas cardiacos no son candidatos al uso de esta tecnología, pues podría resultar perjudicial para su salud debido al impacto que tienen las vibraciones sobre el sistema simpático, el cual prepara al cuerpo humano para secretar adrenalina, por lo que aumentan los latidos del corazón, desembocando en una taquicardia, además de elevar la presión arterial.

Resultó ser una experiencia muy interesante que permitió tener una perspectiva distinta de la película, pues no sólo se trató de lo que provocaba psicológica o gráficamente la historia, sino que elevó el miedo algunos niveles. El conjunto de sonidos y vibraciones dio una idea de lo que cualquier persona podría sentir al ser parte de una situación tan atemorizante como el enfrentamiento con un demonio. Personalmente me parece un proyecto que podría adquirir gran éxito, pues crea un puente entre la película y el público que logra mejorar una visita al cine y da pauta a tener una perspectiva distinta de la misma historia.

Imagen chaleco: Daily Xpression.
Imágenes de “La noche del demonio: la última llave” cortesía de Sony Pictures México.

 

 

Share This Article

Reconoce MX

Reconoce MX es un proyecto de difusión artística, cultural y de conciencia social que está enfocado a difundir y fomentar el entretenimiento alternativo de calidad para todo el público que comparta el mismo entusiasmo.

Guillermo Del Toro es el tercer mexicano reconocido como mejor director en los Globos de Oro

Next Story »

Cómo la industria del entretenimiento cambió a la de los juguetes, y viceversa

Leave a comment