• Page Views 765

Crímenes y pecados

Columnistainvitado
Por Paty Caratozzolo

“En la vida práctica estamos obligados a seguir lo que es más probable,
en el pensamiento especulativo estamos obligados a seguir la verdad”, Baruch Spinoza.

Judah Rosenthal, protagonista de “Crímenes y pecados” (1989) de Woody Allen, logra volver a sentirse tranquilo sólo en los últimos 2 minutos de la película, en los otros 100 primeros su vida es una completa y total lucha entre el ser y el pensamiento: va a convertirse en un mal hombre no sólo desde el punto de vista legal, sino desde el moral. Y como diría Immanuel Kant esta conversión no podrá producirse en forma gradual sino que lo hará en un único acto: cuando tome la decisión de encargar la muerte de su amante.

Cuando atendemos asuntos prácticos, nuestro “yo” empírico actúa de manera fenoménica, atendiendo nuestra razón lógica: interpretamos las circunstancias según lo que experimentan nuestros sentidos y finalmente actuamos en la búsqueda de lo correcto… o de lo que nos conviene.

Si lo que nos conviene hacer no es lo correcto, cometeremos un delito o incluso un crimen. Si la justicia nos atrapa, nos castiga.

 

Banda sonora de “Crímenes y pecados”, “Cuarteto de cuerdas D887” de Franz Schubert.

Nuestro “yo” trascendental mientras tanto, atiende los asuntos especulativos, y lo hace de manera nouménica: a través de una reflexión dialéctica actuamos en la búsqueda del bien… o de lo que nos conviene.

Si lo que nos conviene hacer no es un bien, cometeremos un pecado y estaremos perdidos porque el ojo de Dios todo lo ve y el castigo llegará en el momento en que Dios quiera, no antes.

Este razonamiento aparece en la película hábilmente disimulado con la intervención de personajes secundarios en tramas paralelas y en cuatro episodios:

  • Primero: Rosenthal se sincera con el rabino, y este le sugiere confesar y atenerse a las consecuencias: “… sin valores, sin estructura moral no tendrás base para saber cómo seguir viviendo.”
  • Segundo: Rosenthal llama a su hermano mafioso que inmediatamente sugiere hacer desaparecer a la amante. Rosenthal se indigna y disimula cínicamente que él ya tomó la decisión.
  • Tercero: Rosenthal tiene una conversación imaginaria con el rabino. “¿No crees que Dios puede verte?” “Dios es un lujo que no puedo darme.”
  • Cuarto: Rosenthal observa, en un flashback, una conversación entre sus padres y tíos. Su padre sentencia: “Lo que empieza en hechos oscuros, terminará aflorando en castigos horrendos.”

 

Escena de la discusión de Judah Rosenthal con su hermano.

En una esfera fenoménica se podría llegar a justificar un crimen; en un orden nouménico no hay justificación: el ser humano queda con un vacío moral en su interior. Un asesinato es un crimen “ya sea en la Biblia o en una obra de Shakespeare“.

Judah Rosenthal comete un crimen, pero no es descubierto y no hay castigo por parte de la ley. En cuanto a la moral, unos meses de vacaciones todo lo curan, él puede volver a su vida feliz y tranquila… claro que en los últimos dos minutos de película.

Portada: Fotograma de “Crímenes y pecados” (1989), de Woody Allen.

IMG_5743Paty Caratozzolo. Quisiera cantar “Feeling good” como la Simone o de perdida “Let’s do it” como la Fitzgerald. Algunas veces se lamenta quedito como la Dido de Purcell y otras llora a moco tendido como la Alcina de Haendel. El resto del tiempo anda con la mirada hundida en los paisajes brumosos de Turner y los dedos imaginando la tersura de cualquier escultura de Bernini. Prefiere el plano holandés al café americano, y la compañía de un barítono italiano al mejor widget de su celular japonés. Y definitivamente, si naufragara cerca de una isla desierta y pudiera llevarse un solo libro… ¡preferiría hundirse full fathom five!

 

 

TE RECOMENDAMOS:

Share This Article

Reconoce MX

Reconoce MX es un proyecto de difusión artística, cultural y de conciencia social que está enfocado a difundir y fomentar el entretenimiento alternativo de calidad para todo el público que comparta el mismo entusiasmo.

‘Danza rota’, versión Gepe

Next Story »

“13 mujeres desesperadas” y una canción tremendamente triste

Leave a comment