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El ángel azul

Columnistainvitado
Por Paty Caratozzolo
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“Ah sensatez, has huido hacia las bestias
  y los hombres han perdido la razón”,
“Julio César” (circa 1599), William Shakespeare.

La película “El ángel azul” (1930) de Josef von Sternberg es el último exponente del expresionismo alemán con su densa estética oscura y su gran cantidad de fuertes simbolismos. Ya al comienzo de la película vemos una ciudad con sospechosas chimeneas en los tejados torcidos, las paredes oblicuas con rincones llenos de claroscuros.

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Poster promocional original de “El ángel azul” (1930).

La historia está ambientada en un puerto del norte de Alemania, donde el profesor Imanuel Rath vive obsesionado por la moral y la disciplina. El profesor intenta impartir una clase de literatura inglesa a un grupo de muchachos que ni siquiera lo atienden, están ojeando a escondidas estampas de mujeres semidesnudas que trabajan en un cabaret. Es la clase de Shakespeare, el profesor Rath intenta que prime la razón, habla de Julio César y les deja una tarea… que fatídicamente nunca va a ser revisada.

Esa noche el profesor decide sorprender a sus alumnos en el cabaret donde se reúnen, “El ángel azul”. Mientras en la primera escena lo veíamos feliz en su casa luminosa, limpia y ordenada ahora lo vemos vacilante avanzando en la oscuridad entre los pasillos retorcidos y concéntricos de las calles empedradas, como si fuera internándose en los anillos del infierno, se cruza con prostitutas y malhechores y al final, el toque maestro; entre la niebla se escuchan los sonidos que llegan del puerto cercano: el profesor se acerca a su tragedia atraído por el canto de las sirenas.

Él pensaba poner el ejemplo regañando a sus alumnos… pero comete un desliz, se deja vencer por la tentación y eso le cambia la vida y lo lleva por el camino de la perdición.

Y aquí conviene detenernos un instante… ¿Cuál era la tarea que los alumnos jamás pudieron entregar? El profesor les había encargado responder una sencilla pregunta: ¿Qué habría sucedido si Marco Antonio no hubiera pronunciado su discurso fúnebre?

Escena de “Julio César” (1953), de Joseph Mankiewicz.

¿Por qué? ¿Por qué Sternberg incluye esta pregunta en el guión? ¿Qué relación hay entre el discurso de Marco Antonio, el asesinato de Julio César y el fatídico destino que le espera al ingenuo profesor?

La versión más conmovedora del discurso de Marco Antonio es la que nos ofrece Marlon Brandon en la película “Julio César” de Joseph Mankiewicz. Mankiewicz, hijo de inmigrantes judíos alemanes, nace en los EEUU y a los 20 años, justamente en 1930, viaja a Berlín para estudiar drama y trabaja un tiempo en los estudios UFA donde Sternberg estaba filmando “El ángel azul”.

Entendería que Mankiewicz, al sentirse profundamente inspirado por su estancia en Berlín hubiera hecho alguna referencia a “El ángel azul” en las películas que él mismo dirigió años después… pero ¿cómo se explica que haya sido Sternberg el que hizo referencia a Mankiewicz veinte años antes?

Y por cierto… ¿qué tiene que ver la tarea con la perdición del profesor Rath?

Esa historia, se las cuento la próxima semana.

IMG_5743Paty Caratozzolo. Quisiera cantar “Feeling good” como la Simone o de perdida “Let’s do it” como la Fitzgerald. Algunas veces se lamenta quedito como la Dido de Purcell y otras llora a moco tendido como la Alcina de Haendel. El resto del tiempo anda con la mirada hundida en los paisajes brumosos de Turner y los dedos imaginando la tersura de cualquier escultura de Bernini. Prefiere el plano holandés al café americano, y la compañía de un barítono italiano al mejor widget de su celular japonés. Y definitivamente, si naufragara cerca de una isla desierta y pudiera llevarse un solo libro… ¡preferiría hundirse full fathom five!

 

 

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