• Page Views 1163

El fútbol, el mundial y la representación social

Por Daniel Higa Alquicira.

No hay cosa con más potencial para convertir a personas en fanáticos que el fútbol. Este deporte es una manifestación de los excesos en los que ha caído el mundo actual, con algunos jugadores multimillonarios y cientos de miles soñando con llegar a serlos, pero sin ninguna posibilidad de lograrlo.

A nivel de equipos nacionales, están las potencias futbolísticas que generalmente también son economías y entornos sociales desarrollados, así como las selecciones románticas que algún día ganaron un Mundial pero que por las condiciones propias de sus países (Argentina, Uruguay, Brasil, por ejemplo) ahora sufren en las canchas como lo hacen sus ciudadanos en sus vidas diarias.

Otras como México, que no sabe si es potencia, si pertenece a la clase media o puede aspirar a las élites; y la duda surge porque no ganamos nada en los Mundiales, pero todos nos ven con cierto respeto.

Pero parte de la popularidad de este deporte es que siempre se ha asociado a cuestiones políticas, ideológicas, económicas y mercantiles.

Así, “el fútbol o sus triunfos, lo mismo pueden ser considerados un nuevo opio del pueblo o un aliciente para seguir luchando”, dice el estudio «La investigación del futbol y sus nexos con los estudios de comunicación«.

Y en México la cosa es aún más representativa. La Selección Mexicana parece ser el ejemplo de las limitantes a las que como sociedad, nos enfrentamos día a día.

“El fútbol es un espejo de nuestra sociedad donde podemos observar pulsiones competitivas, la forma exacerbada del nacionalismo, el capitalismo más voraz de las élites, pero también, es la forma de identificación de las clases populares”, señala Hugo Garciamarín Hernández, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Es decir, cada cuatro años en los Mundiales –esperemos que Rusia 2018 sea la excepción–, la selección no llega al famoso “quinto partido”; ese que representa los límites, los fracasos, las decepciones y ese gran paso que nos llevaría hacia una mejor realidad futbolística.

Pero a nivel social eso mismo sucede en otras dimensiones. No alcanzar el “quinto partido” es como la reafirmación que no sabemos ganar, que no valoramos nuestras cualidades; que siempre es la culpa de otros –el árbitro, las autoridades o la suerte– por lo que no logramos nuestros objetivos.

Y es que el fútbol desde sus inicios, “sirvió como una válvula de escape a discrepancias sociales, barriales y regionales y sería un elemento para conformar colectividades e identidades”, señala el estudio «El fútbol mexicano como instrumento de poder económico y político».

En ese sentido, si la selección fracasa, reafirma no solo que los futbolistas en cuestión son malos, sino que en general los mexicanos somos así; una creencia que se toma como cierta ya que a nivel social pareciera que solo funcionan los esfuerzos individuales y muy pocas veces, el trabajo en equipo y la colaboración mutua reditúa en grandes logros.

Como sociedad, estamos dispersos, confundidos, corriendo mucho pero sin dirección, buscando cada uno ganar el partido de manera individual; tal como cuando un equipo de fútbol no funciona en la parte táctica y eso se refleja en los resultados.

Ahora con el triunfo ante Alemania, algo realmente inesperado, los aficionados mexicanos nos llenamos de alegría, entusiasmo y un optimismo que nos hace suponer que el “quinto partido” es posible.

Lo malo de esto es que la trascendencia de los triunfos futbolísticos es muy corta y con poca duración. Ahí están los campeonatos juveniles y la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres, pero como lo comentamos líneas arriba, se ven como esfuerzos aislados que no impactaron en una transformación del entorno económico, de poder ni en la cultura que rodea al balompié mexicano.

Aún si se llega al deseado y endemoniado “quinto partido”, seguramente las cosas no cambiarán, ya que hoy más que nunca, el fútbol es la mejor representación de lo que pasa en el país, con unos pocos ganando millones con este negocio y millones deseando un cambio para mejorar.

Foto: ENICOK.

 

 

Share This Article

Reconoce MX

Reconoce MX es un proyecto de difusión artística, cultural y de conciencia social que está enfocado a difundir y fomentar el entretenimiento alternativo de calidad para todo el público que comparta el mismo entusiasmo.

‘Las golondrinas al presidente’, de Óscar Chávez

Next Story »

#RCMXenRusia2018: Rumbo a Ekaterimburgo

Leave a comment