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El negro augurio que deja el gasolinazo para 2017

Por Daniel Higa Alquicira.

El año comenzó como pocas veces se ve que arranca una “cuesta de enero”. Con un extraño cálculo político, el gobierno federal decidió aumentar el precio de las gasolinas y esto ocasionó una crisis de seguridad en varios estados del país.

Lo que parecía ser un movimiento social que poco a poco tomaba fuerza en el sentido de organización, rápidamente dio paso a una serie de actos vandálicos en donde saqueadores entraron a tiendas de autoservicio, de conveniencia y pequeños negocios, a robar mercancía.

Según los datos que dio la Secretaría de Gobernación, hay al menos 1500 detenidos por estos hechos, cifra que seguramente aumentará en las próximas horas, porque los saqueos continúan en varias partes del país.

Pero esto ha puesto literalmente el jaque la “tranquilidad” en la que vivía el país, en donde ya no importaba el aumentos de secuestros, desaparecidos, asesinatos y de “levantones” masivos; el ambiente era de conformidad y desánimo.

Literalmente el gobierno echó gasolina al fuego y la hoguera ardió. La situación en realidad no es tan simple como parece ni tan fácil de analizar como muchas personas suponen.

Por un lado, está el tema –que habrán de estudiar los académicos y teóricos– de cómo mensajes falsos pueden crear una psicosis colectiva de proporciones nacionales. Esto me trajo a la memoria esa mítica historia de la «Guerra de los Mundos» narrada por Orson Welles, donde se demostró el poder que tienen los medios de comunicación.

Aquel hecho sucedió el 30 de octubre de 1938, cuando Welles narraba por la cadena de radio CBS que los alienígenas conquistaban la tierra, siendo hasta hoy el mejor parámetro para dimensionar lo que el temor de una sociedad puede llegar a generar.

Lo mismo sucedió la semana pasada en México, nada mas que ahora fueron las redes sociales la encargadas de ser el medio para transmitir mensajes de terror, desinformar a una ya de por sí desinformada sociedad y crear un pánico inaudito.

Yo me sigo preguntado: ¿de dónde salieron esos mensajes y quiénes son sus creadores? El hecho es que parece que todo se conjugó: la avaricia de algún sector de la sociedad, la inactividad por parte del gobierno federal para detener esto a tiempo, la inocencia de otra parte de la sociedad y el pretexto ideal, el gasolinazo.

Pero entonces llegamos a la siguiente área de análisis. Las protestas por el gasolinazo, pacíficas y justificadas, no tienen nada que ver con los saqueos, por más que amañadamente nos quieran hacer creer que forman parte de la misma situación.

Ahora parece que hay dos bandos que pelean por la misma “causa”, con objetivos y métodos distintos. Uno de ellos, tratando de crear un movimiento social auténtico, nacional y pacífico; el otro robando todo a su paso como para sentir que con eso la gasolina será más barata.

Mientras tanto, el gobierno sigue firme en su decisión de mantener el aumento inicial y no modificar el tabulador de precios de acuerdo a los costos del petróleo, según argumentó el presidente Enrique Peña Nieto.

Otro de los temas incrustados en esto tan complicado es que según analistas y expertos, el alza al precio de las gasolinas es justificado y hasta benéfico para el país. Esto no causará ningún disparo en la inflación y el costo de vida seguirá relativamente igual, dicen.

Sin embargo, desde un punto de vista ciudadano, no alcanzo a entender cómo el alza de la gasolina no va a impactar en la actividad económica nacional.

Ejemplos: los transportistas, ¿cómo van a absorber el alza en sus costos? O un pequeño negocio, ¿de dónde van a recuperar ese gasto extra, constante y en aumento que representa el gasolinazo y que en automático aumenta sus costos logísticos para traer, llevar o entregar sus productos a sus clientes?

Yo supongo que de sus ventas, porque el gobierno no les va dar ningún beneficio fiscal extra. Esto es lo preocupante, en qué medida este gasolinazo –y los que siguen– va a impactar la economía familiar y cómo se va a trasladar eso a los precios de los productos básicos.

Así, lo que para el gobierno solo era un tema económico y de corto alcance, se ha convertido en un tema de análisis y preocupación a nivel social, de seguridad nacional, de regulación de internet y redes sociales; de la vulnerabilidad emocional que tenemos como sociedad y del derrumbe político que está tocando fondo con la figura desgastada del presidente y su gabinete.

Por cierto, faltó tocar los temas de la salida de las inversiones de Ford de México, de la amenazas de Donald Trump, de Luis Videgaray, etc., nubarrones que auguran más tormentas fuertes en los próximos días para México.

 

 

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