A un costado de la torre Latinoamericana. (Imagen de José Reséndiz).
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El primer árbol de Navidad

Por Enrique Figueroa Anaya.

Convivimos con muchas cosas de las que en ocasiones desconocemos su significado. Nos encontramos con elementos que nos son geográfica y culturalmente ajenos como los muñecos de nieve, los renos navideños y el propio Santa Clos. De alguna manera las fiestas navideñas son una mezcla de diversas culturas que convergen en lo que conocemos hoy como nuestras tradiciones decembrinas.

De entre todos esos elementos me encontré con la historia del árbol de Navidad, una historia que a decir verdad, es más compleja y menos «navideña» de lo que se cree.

Existen diversas teorías sobre uno de los elementos más distintivos de las fiestas navideñas. Una de esas teorías ubica al árbol como parte de una antigua creencia germana que aseguraba que era éste el que sostenía al mundo. Sus ramas, según estas creencias, sostenían las estrellas, la luna y el sol, lo que pudiera de alguna forma explicar el porqué de adornar al árbol con diversos elementos.

El árbol de Navidad nace en Mesopotamia.

Hay una historia que ubica el orígen del árbol de Navidad en tierras bíblicas, como lo fue la tierra del Shinar ubicada al norte de Mesopotamia. Es en este sitio donde se cuenta la historia del Rey Nimrod. Nimrod fue hijo de Cush, que fue hijo de Châm y a su vez hijo de Noé (el Noé bíblico del diluvio y del arca).

La historia de Nimrod, personaje polémico, es probablemente una de las historias más importantes que inspiraron de alguna manera una gran parte de las creencias posteriores. La clave para entender de mejor manera ésto es el hecho de saber que Nimrod contrajo matrimonio con su madre, de nombre Semiramis, que a su vez tuvo al hijo de su hijo de nombre Tammuz. Si les dijera que Tammuz fue dado a conocer como el hijo virginal de Semiramis, y que ésta cuando murió se dijo que se convirtió en una paloma que fue la Diosa de los Cielos, ¿a poco no verían claramente a qué otra Trinidad famosa inspiró?

En fin, para hacerles el relato un poco más corto, al morir Nimrod su madre y esposa Semiramis lo enterró. Se dice que en el sitio donde murió nació un árbol, lo que originó como bien pueden imaginarse, en el hecho de que se conmemorara a Nimrod con un árbol. ¡Eureka! Tenemos aquí el orígen del árbol de Navidad.

¿Y en México?

En México el árbol de Navidad, como en muchas partes del mundo, fue muy bien recibido. Llegó esta tradición a nuestro país de la mano de los emperadores Maximiliano y Carlota, quienes en 1864 montaron en el Castillo de Chapultepec un enorme árbol que pronto deslumbró a la aristocracia mexicana, para de ese modo adoptar la tradición que tenía ya mucha fuerza en Europa.

Existen muchos historiadores críticos con el árbol de Navidad, pues afirman ellos que la tradición expulsó de alguna manera a otras más mexicanas, como el nacimiento. Sin emabrgo no hay que olvidar que el propio nacimiento, las piñatas y hasta los elementos más clásicos de la cocina navideña, provienen de culturas ajenas a la mexicana. Si acaso tuviéramos que pensar en verdaderos aportes de este territorio para la Navidad, basta con pensar en la Nochebuena y el pavo, sin duda los dos elementos nativos que han formado parte de la Navidad a nivel mundial.

A un costado de la torre Latinoamericana, imagen de José Reséndiz.

 

 

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2 Comments

  1. Mario
    15 noviembre, 2015

    Si el imperio duro de 1864 a 1867, como lo pudieron ponerlo en 1870 !??

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