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Flow Fest: el reggaetón, aquí ganando como siempre

Por Vania Castaños.

El reggaeton está moviendo millones de pesos en Latinoamérica; y el Coca-Cola Flow Fest lo demostró. Eso de juntar alrededor de 50 mil «chavitos bien» a que te consuman muchos miles de pesos en cervezas, alimentos y/o refrescos mientras corean a Daddy Yankee, funciona.

Tuvieron que pasar varios años para que los patrocinadores confiaran en que la música latina mueve masas; y más en México, pero este fin de semana, por fin, sucedió. A Coca-Cola se le ocurrió juntarse con una de las productoras más importantes del país, OCESA, y ¡pum! Armaron un festival con los representantes más importantes –a nivel mundial– del reggaetón.

No es que sea muy fan del perreo –o sí– pero me emocioné desde que anunciaron el cartel del Flow Fest. Al venue llegué pasando las 16:00 horas. No es por presumir –o sí, otra vez– pero los de prensa a veces tenemos ciertos privilegios. Esta vez nos armaron una carpa de medios súper alejada del escenario principal, pero que nos proporcionaba comida, agua y café; todo lo que podía necesitar para sobrevivir al festival.

Debo aceptar que me sentía muerta por dentro. Apenas unas horas antes estaba bellaqueando durísimo en el centro de Ciudad de México, pero eso no me quitaba la emoción de seguir perreando, así que las provisiones de la carpa de prensa fueron un gran elemento del festival.

Después de mi primer alimento del día: hot dogs, una manzana y mucha agua, me fui al escenario principal a ver a Jowell & Randy, quienes, por cierto, confesaron que ya tienen listo un remix de «Bonita» con Ozuna. Sí, sí, «Bonita» es esa famosísima canción que dice algo como: «se pone caliente cuando escucha este perreo».

Jowell & Randy son mi proyecto favorito del año. Llevan ya muchos años en la industria pero, por alguna u otra razón, no los tenía tanto en el radar. Afortunadamente cumplieron bastante bien mis expectativas, rapeaban en vivo y mantuvieron la energía a tope. Está de mas contarles que se echaron toda una hora de éxitos tipo: «Chulo sin h», «Bellaqueo» y «Loco».

Terminando su show, me fui a ver un rato a Uzielito Mix, un DJ y productor chilango, a la «Carpa de Perreo».

Apenas llegué, el cuate dijo algo que me hizo mucho sentido: «Vamos a apoyar el reggaetón mexa, que se veaaaaaaaa» (sic). Y, tenía razón, la mayoría de los talentos en este escenario eran mexicanos, así que me iba a dar una vuelta cada que podía.

Después de Uziel y un café, me fui al escenario principal a ver a Zion & Lennox. «Te quiero pa’ mí», «Tesoro» y «Otra vez» sonaron. Bueno, creo que para este momento ya está de mas contarles los éxitos de cada artista pues, lo relevante es que para mi no sorpresa, todos sonaban con muchísima calidad en audio y en voces. O sea, sí cantan y suenan bien.

Esta fue la segunda vez que fui a un festival de reggaetón sola. He pensado que la vida se equivocó y me puso con un montón de gente que apenas escuchan el género pero, obvio esto no me quitó las ganas de ir a perrear y así fue como me eché un par de bailes para mí y mi mochilita con palomitas.

Regresé a la carpa con sonidos sucios pasando las 17:00 horas. En las tornas estaba Tony y otro DJ del «neoperreo». Estos chilenos están creciendo muy rápido; el colectivo comenzó apenas este año y ya juntan varios, varios fans.

En ese momento conocí a quien pudo ser mi mejor amiga, si yo hubiera crecido en el Pedregal y tuviera 10 años menos. Esta chava AMABA a Tomasa del Real y no lo escondía. «¡Wey, es que, neta, wey, o sea, Tomasa es mi Mon Laferte del perreo!», ya con eso les digo todo.

Y es que, a comparación del Cabuland en Monterrey, el target –o público– esta vez era algo muy elevado. Fino. De ese que le interesa a los publicistas, que compran y consumen. Punto para todos aquellos que no creen en los estereotipos.

El reggaeton está creciendo. Es mainstream. Se hace con calidad y está bien. Acéptenlo.

De regreso a la crónica. ¿Quién puso a Sebastián Yatra en un festival de reggaetón? Me dijo un amigo y con eso, se me quitaron las ganas de ver al cantante colombiano. «Sólo me sé la de ‘Traicionera'», le contesté y preferí subirme a la rueda de la fortuna.

Mi turno ocurrió antes de que el colombiano terminara, así que tuve que chutarme las últimas canciones de su set, entre las que hizo un cover rarísimo de «Bling» de Drake y otro de Carlos Vives. Obvio, terminó con «Traicionera». Amenizó con fuegos artificiales; lindos, por cierto.

Después de Yatra, fui a donde el baile sucio. El Happy Colors estaba tocando. Éste cerró por sorpresa la fiesta del bellaqueo en el centro de Ciudad de México –Viernes de Perreo– que les conté al principio; y, dicen las malas lenguas que estuvo «cerdísimo», así que no me lo podía perder esta vez.

La carpa estaba llena. Habíamos cerca de 200 personas perreando con el dominicano y me uní un rato a ellos. Happy Colors, en serio, arma sets bien sucios, que te hacen sudar y perder los escrúpulos.

Me hubiera quedado ahí pero en el principal iba a iniciar Plan B, así que corrí para allá. No estoy muy segura de qué sucedió, pero 20 minutos después de iniciar el show bajaron del escenario. O sea sí, se echaron dos que tres rolitas, pero su presentación fue corta y dejó bastante que desear.

El frío ya empezaba a calar cada uno de mis huesos aunque, siempre tenía la opción de ir a rellenar mi vasito de café para, al menos, calentar mis manitas.

Después de la desilusión, fui a donde el perreo a ver a Billion Dollars, un chavito de San Luis Potosí que fue sellado por la Worldwide, una de las productoras millennials más importantes del país y desde entonces, empezó a crecer cual espuma.

A las 20:30 horas empezó Daddy Yankee en el escenario grande, por lo que como gran fan del perreo –ya confesado– tenía que estar ahí. Lo vi desde lejos, porque iba sola y no pude perrear como quería, pero ahí fue donde en serio me di cuenta del poder del reggaetón.

Este cuate cantó todos sus éxitos y la gente se las sabía una a una. Si eres chilango seguramente has ido a por lo menos un Vive Latino. Bueno, pues, el escenario principal era justo el principal de aquel festival, pero esta vez estaba lleno al 90% y en las gradas habíamos muchas más personas.

Sí, sí, Daddy Yankee también estuvo muy bien –aunque cantó con pista– pero en serio, ¿de dónde salió tanto reggaetonero fresa? Qué bueno. A ver si ya se dan cuenta que éste no es un género de bajo nivel económico y no tiene absolutamente nada que ver con la falta de cultura.

Antes de que terminara el príncipe del reggaetón y de mi abandono al festival, fui a darme un rol por la carpa. Estaba «el Jefe» BrunOG, uno de los exponentes más importantes del género urbano en Ciudad de México y que, sin pedos podría confiarles, ha sido un eslabón muy importante en la industria.

Bruno también había estado una noche antes en Viernes de Perreo así que, no fue sorpresa su set. Ahí si bailé un rato, me esperé a que sonara «Coqueta», canción que le valió a este cuate de 23 años –junto con los Ghetto Kids– una nominación al Grammy, después me cancelé.

En mi plan original si estaba ver a Nicky Jam y –obvio– a Ozuna, pero la vida de freelance es difícil y tenía que alcanzar el metro de regreso a casa. Me fui temprano.

Me perdí a 2 de mis favoritos, pero salí de ahí muy emocionada y satisfecha. La mayoría del público eran mirreyes y mirreyas, se los juro, cuidé más mis pertenencias en el Corona Capital que en el Flow Fest.

Estoy lista para todos los festivales urbanos que se vienen. La evangelización del reggaetón ya llegó y quedarse fuera está súper de abuelitos. Ya no sean así.

Imágenes tomadas del Twitter del Coca-Cola Flow Fest.

 

 

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