• Page Views 984

Grupo Fórmula y el cierre de sus emisoras musicales

Por Asfaltos.

¿Cómo le hace un medio independiente para mantenerse de pie sin un sólo peso en la bolsa? Con ganas. Así, literal, tan simple. ¿Cómo le hace un medio dependiente para mantenerse de pie? Con dinero, con el apoyo de alguien que le impulse. El pasado martes 4 de agosto, las emisoras de corte musical pertenecientes a Grupo Fórmula, se cerraron de manera definitiva y sin ninguna explicación para sus escuchas ni para quienes las hacían posibles.

¿Es lamentable? Sí. ¿Es el fin del mundo? No. Es cierto, las emisoras de corte musical de Grupo Fórmula, uno de los grupos radiofónicos más importantes del país, ocupaban un sitio importantísimo para ese público que se ve relegado en muchas de las plataformas tradicionales y otras radios comerciales. Con colaboradores y empleados profesionales, las emisoras fueron cobrando protagonismo y significaban sin duda una puerta para quienes buscaban difundirse así como para quienes deseaban informarse.

Que no se me mal interprete, a mí me parece una tremenda pérdida la desaparición sin explicación alguna de micrófonos que daban cabida a ritmos y disciplinas necesitados de difusión; sobre todo, sabiendo además que éstos contaban con el apoyo de un público atraído por su diversidad. Sin embargo, y como señala el propio comunicado que se lanzó a raíz del cierre de estas emisoras apoyadas por Grupo Fórmula, el cuestionamiento va en otra dirección: «¿Cómo hacer circular la información de manera libre y horizontal, si los grandes consorcios y el poder siguen teniendo la voz, incluso a la fuerza?»

¿Siguen teniendo la voz los grandes consorcios y el poder? Yo digo, y espero, que no. ¿Es posible hacer circular la información de manera libre y horizontal? Muchos medios independientes han confirmado que sí, que es posible aún y con todas las dificultades que resulten de ello. Si los micrófonos de Grupo Fórmula se cierran, están en todo su derecho de hacerlo, pues al final éstos son suyos y son ellos los que pagaron por ellos. ¿Que el público pierde con el cierre? Definitivamente. ¿Que Grupo Fórmula pierde con el cierre? Habría que plantear bien la pregunta. ¿Qué pierde y qué gana con el cierre de las emisoras musicales? Probablemente, y en la lógica de mercado en la que se mueven los «grandes consorcios y el poder», se gana más de lo que se pierde.

El mismo comunicado indica que «no hay razones técnicas ni económicas» para el cierre de las emisoras musicales, y si bien el silencio no hace más que aumentar la incertidumbre, no significa que no existan razones de este tipo sino mas bien pudiera parecer que no hay mas bien deseos de externarlas. Ahora bien, si no existen razones de este tipo, parece tremendamente ilógico abrir estos espacios y de repente cerrarlos; cosa que claro, en este país, es absolutamente posible.

Me sumo a las protestas que los radioescuchas de estas estaciones han hecho en contra de una decisión que termina con espacios legítimos y necesarios, pero también me sumo a la demanda por frentes amplios que deseen en realidad encontrar nuevas formas de difusión auténticamente libres e independientes. Porque al final, al entrar en el juego de los grandes consorcios y el poder, el riesgo de que estas cosas sucedan es evidente. Lamentable es el cierre, insisto, pero también al formar parte de estos grupos era algo que se podía esperar; un riesgo latente.

El comunicado que denosta la forma en la que cerraron las emisoras musicales de Grupo Fórmula menciona que «no sólo desaparecen unas emisoras más, desaparecen las únicas emisoras independientes y libres de un consorcio radiofónico multinacional que con esa opción bien podía tener cubierto un amplio espectro de audiencia, la única que no está bajo el dominio de las grandes discográficas y de la industria musical que gracias a sus grandes colaboradores ha podido marcar pauta informativa al margen de toda ese círculo comercial, la única que realmente pone la música que sus oyentes quieren oír y no la que impone el mainstream y los intereses comerciales»; sin embargo, insisto, al ser todas ellas parte de esa multinacional que les dio cabida, ¿existió en realidad la llamada libertad e independencia? Yo digo, e insisto, que no. ¿No sería correcto, en la esencia de la definición, clasificar a estas estaciones también como comerciales? Vamos, comunitarias ni ciudadanas eran; e independientes, así como que no dependan de nadie, tampoco.

La libertad y la independencia existe en aquellos espacios auténticamente libres e independientes que pese a sus limitaciones técnicas y económicas siguen operando y recibiendo lecturas, escuchas o vistas. La libertad y la independencia existe en aquellos espacios que nacen no bajo el cobijo de un gobierno o de una multinacional; la libertad y la independencia de cientos de espacios en la red tiene su precio, y en gran parte, ese precio es el anonimato y el poco o nulo reconocimiento. Claro, el llegar a un mayor número de audiencia también tiene su precio, y en general vienen siendo esa libertad e independencia. Los contenidos, los que más atraen visitantes, son también una forma de dependencia.

Nos encontramos en una serie de contradicciones que debieran ser analizadas y estudiadas para posteriormente ser contestadas y finalmente enfrentadas. ¿Hasta qué punto es posible la libertad y la independencia? ¿Cuál es el precio de ambas ambiciones? ¿Cuáles son los ideales que debieran permear para lograrlos y cuáles los sacrificios que habría que realizar? Existen cientos de espacios en la red, que solo por el simple hecho de compartir, se vuelven pequeñas minas de oro que duran poco o que sufren para durar.

Es lamentable que emisoras como las que Grupo Fórmula cerró dejen de funcionar y compartir; pero en la lógica de donde se encontraban, era de esperarse y resulta hasta cierto punto comprensible y en absoluto cuestionable. El día que habrá que pegar en verdad el grito en el cielo, es el día en el que -como se han visto tentados- nos cierren la red y nos prohíban también en cualquier otro medio expresarnos libre e independientemente. Ese día, la libertad y la independencia, sí habrán muerto.

Claro que otro tema es la libertad e independencia que las emisoras musicales de Grupo Fórmula daban a sus colaboradores, a quienes en ningún momento cuestiono; y claro que el que grandes multinacionales apuesten cada vez menos por la libertad e independencia de sus contenidos es algo que alarma. Yo sólo cuestiono que busquemos las palabras independencia y libertad en los sitios más visibles y dependientes a su vez de otros grupos con intereses claros y evidentes; y que nos olvidemos de los sitios, por así decirlo, realmente puros y 100% libres e independientes. Hay que abrir más los ojos y pensar en cómo presentárselos de mejor manera a esos públicos ávidos por ellos. El internet, en principio, es un gran paso pero no el único.

Foto: espectaculos.over-blog.com.

 

 

Share This Article

Reconoce MX

Reconoce MX es un proyecto de difusión artística, cultural y de conciencia social que está enfocado a difundir y fomentar el entretenimiento alternativo de calidad para todo el público que comparta el mismo entusiasmo.

‘El laberinto’, de Disco Ruido

Next Story »

‘San Miguel’, de La Gusana Ciega

Leave a comment