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Los pocos riesgos del cine de superhéroes

la-ballesta
Por Asfaltos
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Con el relativamente exitoso estreno en cines de «Shazam» y el cataclismo mediático fílmico que es ya «Avengers: Endgame» (2019) -a estrenarse este fin de semana-, me quedé pensando una vez más en el futuro de las cintas basadas en superhéroes. Y es que si bien a «Shazam» (2019) le fue bien en la taquilla -y confieso también que a mí personalmente me entretuvo-, al final me dejó con una sensación un tanto agridulce de que en lugar de «avanzar», puede que en ciertos aspectos el género haya dado algunos pasos hacia atrás…

 

«Shazam», que no tuve la oportunidad de reseñar acá porque el día de la función de prensa la película no llegó a tiempo al cine y en consecuencia nos regresaron, me pareció en principio bastante entretenida. No, ahí no pongo ni una objeción, en el entendido de que la propuesta de la película simplemente no va a más. Pero es ahí, quizá, que viene mi «pero». «Shazam» no va a más, y sí, se conformó con cumplir sin tomar mayores riesgos -¿el humor, ese dirían que es su «riesgo»?-. La película, si me preguntan, por sus limitaciones a nivel cinematográfico, quedará en el olvido en unos años más. Será, si acaso, una curiosidad.

La trama vuelve a ser protagonista ahora en la película de «Shazam». Encontramos los ya mencionados chistes, las referencias, los diálogos, la famosa empatía y en fin, tantos elementos más que hemos visto ya replicados a lo largo del reciente boom del género de superhéroes -y en general del cine comercial-, solo que aquí bien ejecutados y puestos a funcionar de manera tal que no hay mayor tedio en verla -por lo menos la primera vez-. Lo anterior, y después de mi muy dura crítica hacia «Avengers: Infinity War«, sería lo de menos a esperar para la secuela que se nos dice «cerrará una época» del Universo Cinematográfico Marvel.

 

Sin embargo leía a algunos colegas que comentaban en redes que «Shazam» era sin duda la mejor película de la DC… Me quedaba pensando, naturalmente, que se referían a los tiempos posteriores a la trilogía de Christopher Nolan, ¿correcto? Porque aunque «Superman» (1978) no es santa de mi devoción, no se pueden ocultar sus virtudes; así como mucho menos las de los Batman de Tim Burton y del ya mencionado Nolan. Ahora bien, y acá algo de polémica: inclusive comparándola con las películas de Zack Snyder, «Shazam» nos queda a deber algunos elementos más interesantes.

Un tweet del joven crítico de cine Alonso Díaz de la Vega resultó un nuevo empuje para lo que venía pensando: «He llegado a descubrir que a la mayoría no le gusta el cine. No le gustan las composiciones, los colores, los foleys, los movimientos de cámara, los cortes, las exposiciones dobles. Lo que le gusta a la mayoría son los guiones. El teatro, pues. No el teatro, disculpen, la dramaturgia.»

Y sí, aunque no reduciría jamás al teatro a «solo guiones» (y miren que hacer guiones -como por ejemplo de cine- tiene su chiste), entiendo perfectamente a lo que iba Alonso. En el cine de superhéroes, en su gran mayoría, se ha optado por una comodidad cinematográfica que reduce el lenguaje y por los mismo también los riesgos, obviamente para maximizar así las ganancias; y está bien, lo entiendo, el dinero es el dinero, ¿pero y los productos? Pensemos en una «deliciosa» Coca-Cola bien, pero bien fría… Sabe bien, nos satisface, ¿pero es la más saludable, la beberían a diario -espero que no lo hagan-? Luego ni los guiones están bien planteados…

Las Batman de Tim Burton funcionaron bien porque el autor en plenitud en ese momento las utilizó como vía para sus propias inquietudes, mismas que ejecutó con su propia y particular visión fílmica; lo mismo sucedió con las de Christopher Nolan, quien inclusive por su forma de ver al personaje se dio el lujo de «aterrizarlo» en la medida de lo posible a la «realidad» con todo y sus enemigos que parecían mas bien surgidos de la fantasía, y de quienes por cierto nos entregó auténticas y muy memorables versiones que quedarán en nuestro imaginario. Sí, ya lo dije, inclusive Zack Snyder tomó sus riesgos, como con el cuidado estético en todas sus películas, y uno que otro elemento que terminó duramente criticado en su «Batman v Superman» -pasen a leer, si gustan-.

No tengo ninguna objeción en que los fanáticos del llamado MCU -«prenunciado ‘emsiyu'»- hayan asegurado el lleno desde la preventa de hace unos días para el estreno este fin de semana de «Avengers: Endgame», así como tampoco culpo a quienes nos divertimos -y reitero que me incluyo- con «Shazam»; lo que insisto es que me gustaría ver tomar más riesgos a los estudios y proponerse cosas nuevas. Cosas nuevas que radican, justo y como decía mi buen amigo el también crítico de cine Erick Estrada, «en contarnos las mismas historias, pero de diferentes maneras».

En su mayoría cada película de superhéroes parece una calca de la anterior. La historia además de ser la misma, resulta ser contada de igual forma; y luego hasta de manera más torpe. Claro que hay excepciones, como por ejemplo de DC con la próxima «Joker» y de Marvel -en su versión Fox (ahora Disney)- con la muy bien criticada «Logan«; pero éstas son las menos, las grandes taquilleras, los productos de gran éxito comercial, son los que menos riesgos se toman, y por consiguiente, las más aburridas… A ver si «Avengers: Endgame» no solo cierra un ciclo, sino que también da pie a otro… yo lo dudo.

IMG_5743Asfaltos. Sobrevivo en una ciudad junto a millones de personas. ¿Mexiqueño? Me enamoro rápido y olvido difícilmente. Amo la música, el cine, los cómics, las mujeres y -últimamente gracias a los servicios de streaming– las series también. Vivo la vida a través de letras y melodías. Músico frustrado. Me pueden encontrar escuchando U2, Radiohead y Coldplay; así como Grand Funk Railroad, Styx y Eric Burdon; Chetes, Jumbo y Siddhartha; y hasta Jesse & Joy, Silverio y Aleks Syntek. Batman y Star Wars mis pasiones; también el Cruz Azul, pero ya saben… subcampeonísimo. Sobreviviente y náufrago; ermitaño que odia la soledad.

 

 

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