OHL, o la fórmula para hacer grandes negocio en México.
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OHL, o la fórmula para hacer grandes negocios en México

  • Por Daniel Higa Alquicira.

    El Viaducto Bicentenario en el Estado de México fue uno de los emblemas del gobierno de Enrique Peña Nieto mientras fue gobernador de esa entidad. Como obra de infraestructura vial, tuvo sus detractores y por supuesto muchas voces a favor; pero lo cierto es que una vez que entró en funcionamiento se convirtió en una de las autopistas más caras del país.

    OHL, o la fórmula para hacer grandes negocios en México.

    OHL, o la fórmula para hacer grandes negocios en México.

    Y no solamente por el costo de la obra, sino por los precios que los automovilistas deben de pagar por circular por esta vía. El Viaducto Bicentenario es una obra de unos 22 kilómetros, y el título de concesión se lo adjudicó la empresa OHL en 2008.

    Pero en esta semana se desató un escándalo debido a la filtración de un video con ciertos audios en donde participan Pablo Wallentin Crawford, representante de OHL México; Jesús Campos López, director técnico de OHL México; José Luis Muñoz, director de Planificación Financiera de OHL México; y José Andrés de Oteyza, presidente del consejo de administración de OHL México. Además participó también eel secretario actual de Comunicaciones del Estado de México, Apolinar Mena Vargas.

    En el video se puede escuchar cómo los 4 ejecutivos de OHL México hablan sobre las formas y las trampas que implica el proyecto de construcción y de concesión del Viaducto Bicentenario, en incluso aceptan que estarían cometiendo “fraude” al cobrar dinero por fases de la obra que no van a construir.

    En algún momento del video, Pablo Wallentin dice: “Aquí la mierdota que hacemos es que una obra que iba a costar 4 mil millones está costando 9 mil”; a lo que José Luis Muños lo corrige y le dice “bueno, creo que son 10 mil y cacho”.

    Es decir, aparentemente aceptan que los costos por la construcción se inflaron a niveles altísimos y además, se escucha a Pablo Wallentin afirmar “que por lo menos el 30% es lo que se chingó la constructora, por lo menos se chingó 3 mil millones”.

    El video completo -con duración de 30 minutos y 33 segundos- causó un escándalo mediático que obligó a OHL a iniciar una investigación interna, contratar una consultora externa para hacer las indagaciones y en su caso, informar a las autoridades para que actúen al respecto.

    Pero desde un principio, la empresa ha sostenido que los que se escucha en los videos no es cierto, que nunca se cometieron irregularidades y que no hay ningún tipo de fraude. “Nos ha sorprendido mucho, dudo que sea verdad”, señaló en Madrid, Juan Miguel Villar Mir, presidente del grupo.

    Lo mismo ha dicho Apolinar Mena, quien aseguró en el programa Primero Noticias que “no hay fraude, lo puedo contundentemente probar, aquí están los documentos y lo que viene es un acreditamiento de una nueva inversión”, dijo al presentar el título de concesión original donde se supone todo ha seguido el curso planeado.

    La Contraloría del Estado de México ya inició una investigación pero parece que será solamente para dar carpetazo al asunto de forma oficial y ratificar el hecho de que en efecto, no hay ninguna acción fraudulenta.

    Este parece que será un caso más en donde el escándalo mediático no tendrá ningún efecto directo para castigar –dado el caso– las posibles irregularidades o fraudes, o al menos la destitución de algunos de los involucrados como una forma de dejar un antecedente para futuras situaciones similares.

    Se acaba de aprobar la Ley de Transparencia y justo sale este caso que vuelve a poner de manifiesto –y a reforzar la idea que tenemos los ciudadanos– de que en México hay muchas formas de hacer grandes negocios; sólamente es cuestión de estar en el lugar adecuado, con la gente adecuada y hacer los arreglos suficientes con los personajes políticos para que todo fluya a la perfección.

    Puede ser que este caso de la constructora OHL tenga muchas aristas y legalmente los abogados podrán utilizar todos sus artilugios para demostrar que las grabaciones son falsas, que no son del todo ciertas o que el contenido no se ajusta a las prácticas de la empresa; pero el punto importante aquí es la cuestión ética y moral, tanto de los altos ejecutivos como de los políticos en general, algo que podemos interpretar como cinismo, desvergüenza o para muchos, la forma de ser exitosos y lograr un puesto importante en la sociedad.

     

     

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