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«Viacrucis nacional», o cómo sobrevivir a una «Semana Santa en Acapulco»

Por Asfaltos.

Para Charlie, que tus vacaciones resulten todo menos un viacrucis…

Jueves santo, que para algunos significa descanso, y para otros… ¿»Viacrucis nacional»? Estrenada el 3 de diciembre de 1981, dirigida y escrita por el realizador mexicano de origen español Luis Alcoriza, «Viacrucis nacional» (1981) -también conocida como «Semana Santa en Acapulco»- es una comedia que ajusta perfectamente para quienes se han aventurado a pasar las vacaciones en familia en estas «santas fechas». Y ojo, que no es por la ardidez de no salir de la «capirucha», o quizá sí… vaya usté a saber.

La trama nos presenta la historia de un padre de familia, su esposa, su hijo, su cuñada y su cuñado, quienes juntos emprenden de manera enjundiosa el tan anhelado viaje con motivo de la Semana Santa. Interpretado por el actor y cantante David Reynoso, el patriarca guía a su familia entre tránsito, aglomeraciones y sobre todo, muy altos precios. La mamá, una Lucha Villa en plenitud, le acompaña sumisa como la beneficiaria del «traegastos», como ella llama a su marido.

Entre los cuñados destaca «Benito», un «manos fáciles» quien durante la película arde más que un boiler en escandaloso deseo por su novia; mientras entre todos ellos y a su modo, brilla el pequeño de la familia, callado pero siempre ingenioso.

Si bien la película es claramente una comedia, desde el primer incidente se nos marca también un tono de cierto drama cotidiano. Varados en la carretera por varias horas y sin nadie que se detenga para ayudarles, el papá se lamenta extrañado por la poca solidaridad de los demás vacacionistas: «¿qué nos está pasando?», se pregunta, «pobre país», exclama. El drama, sin embargo, apenas comienza.

Es el México de 1981, en el gobierno de José López Portillo, justo después de la crisis petrolera de 1979. El país estaba brutalmente desestabilizado, las restricciones que la política monetaria estadounidense le habían impuesto, eran la antesala de la crisis que un año después terminaría por noquear la economía y ánimos nacionales. Esa realidad se plasma ya en «Viacrucis nacional», donde nuestra familia a pesar de su entusiasmo, se topa contra la barrera de los dólares: «todo lo quieren en dólares, sobre todo después de la pinche devaluación», se lamenta el papá.

Además de la dificultad económica, se presentan también la discriminación de los nacionales en favor de los extranjeros, así como el clasismo de los más acomodados -una mujer, en una breve aparición exclama, «lástima que por aquí hay pura chusma-, y sí, desde luego que también un poco de la corrupción reinante. El nacionalismo del sexenio de JOLOPO hace también su aparición, quizá como el último reducto de las esperanzas de quienes sufren las vacaciones anheladas.

Filmada en el puerto de Acapulco, «Viacrucis nacional» está también llena de momentos que plasman perfectamente no solo a las clases populares de aquellos años, sino también a las actuales. La precaria situación económica contra el importantísimo fervor por pasar unos días de descanso, chocan para entregarnos una película sencilla, llena del caló de la época y con muchos detalles que tristemente nos hacen pensar que el tiempo se ha detenido en nuestro país.

Es cierto que la película decae en ritmo de manera muy importante en el último tercio, donde los personajes se separan para continuar con sus dramas personales; sin embargo, por lo interesante que resulta sumergirse en un retrato vivo de aquella época, «Viacrucis nacional» no deja de ser entretenida. Sí, claro que David Reynoso y Lucha Villa tienen sus momentos musicales. Es más, también el joven Gabriel González (el hijo), quien literalemente «no canta mal las rancheras».

«Viacrucis nacional / Semana Santa en Acapulco» es una película que pueden ver de vez en vez en canales de televisión de paga como De Película; y según -pues la verdad es que no soy mucho de la tele-, pueden agarrarla también en los canales de la televisión abierta. Acuda, eso sí, con una mirada muy abierta y sobre todo, con las ganas de entretenerse un rato con el drama nacional…

 

«¿Sabe cuñao? Una vez leí en un periódico que los mexicanos en el fondo somos paganos. […] Porque en estas fiestas santas, en lugar de quedarnos en nuestras casas meditando, nos venimos a Acapulco, a las playas, al relajo… ¿Pero sabe por qué lo hacemos? […] Porque es la mejor manera de sentir lo que le pasó a nuestro señor Jesucristo en el calvario, puro viacrucis… Salú güero».

 

 

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